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lunes, enero 12, 2026

Inteligencia artificial en los procesos técnicos bibliotecarios: fundamentos y aplicaciones prácticas

 


LOPEZOSA, Carlos. Inteligencia artificial en los procesos técnicos bibliotecarios: fundamentos y aplicaciones prácticas. Informe. Universitat de Barcelona, 2026. Consulta del 12 de enero de 2026. https://hdl.handle.net/2445/225202

Se analiza cómo la inteligencia artificial (IA) está transformando y puede seguir transformando los procesos técnicos dentro de las bibliotecas y centros de documentación. El estudio se centra en profundizar en los fundamentos conceptuales de la IA, sus aplicaciones principales y los desafíos que plantea su adopción responsable en contextos bibliotecarios.

El informe analiza el impacto creciente de la inteligencia artificial en las bibliotecas, centrándose especialmente en los procesos técnicos tradicionales. Parte de la idea de que la IA, y en particular los modelos de lenguaje de gran tamaño, ya forman parte del ecosistema informacional y están modificando de manera profunda la forma en que se gestionan, describen y organizan los recursos documentales. El texto ofrece una aproximación clara a los fundamentos conceptuales de la IA, explicando su funcionamiento general y su relevancia para el ámbito bibliotecario y documental.

A lo largo del trabajo se examinan las principales aplicaciones prácticas de la inteligencia artificial en tareas como la catalogación, la gestión y normalización de metadatos y el enriquecimiento semántico de los registros bibliográficos. El autor muestra cómo estas tecnologías permiten automatizar procesos repetitivos, detectar inconsistencias y mejorar la calidad descriptiva de los fondos, lo que repercute directamente en una mejor recuperación de la información. No obstante, se insiste en que la IA debe entenderse como una herramienta de apoyo y no como un sustituto del criterio profesional del personal bibliotecario.

El documento también aborda la integración de la IA en los flujos de trabajo técnicos, destacando su utilidad como sistema de asistencia avanzada para el análisis de datos, la generación de informes y la toma de decisiones técnicas. Desde esta perspectiva, la inteligencia artificial se presenta como un recurso estratégico que puede aumentar la eficiencia y liberar tiempo para tareas de mayor valor intelectual, siempre que exista una supervisión humana adecuada.

Un apartado relevante del estudio está dedicado a los retos éticos, legales y organizativos que plantea el uso de la IA en bibliotecas. Se analizan cuestiones como la protección de datos personales, la seguridad de la información y el riesgo de sesgos algorítmicos, subrayando la necesidad de una evaluación crítica y continua de estas herramientas. El texto advierte sobre los peligros de una dependencia tecnológica excesiva y reclama políticas claras que garanticen un uso responsable, transparente y alineado con los valores profesionales de la biblioteconomía.

Como conclusión, el informe propone un modelo de adopción híbrida de la inteligencia artificial, en el que la tecnología complementa el trabajo humano sin sustituirlo. Se defiende una incorporación progresiva y reflexiva de la IA en los procesos técnicos bibliotecarios, basada en la formación del personal, la supervisión ética y la adaptación a las necesidades reales de cada institución. De este modo, la IA se concibe como un instrumento para mejorar la calidad del servicio bibliotecario y reforzar su papel en la gestión del conocimiento en la era digital.

martes, diciembre 23, 2025

La reticencia de lady Anne

 


[Cuento - Texto completo.]

Saki

Egbert entró en la amplia sala oscura con el aire de quien no sabe si entra a un palomar o a un polvorín y viene preparado para ambas contingencias. No habían rematado la pequeña disputa doméstica sostenida durante el almuerzo, y ahora la cuestión era tantear hasta qué punto lady Anne estaba de humor para renovar o abandonar las hostilidades. Su postura en el sillón junto a la mesa de té era más bien elaborada y tiesa; y en la penumbra de la tarde decembrina los anteojos de Egbert no ayudaban gran cosa a discernir la expresión de su cara.

Para romper el hielo superficial que pudiera existir, Egbert dijo algo sobre lo tenue y místico de la poca luz. Alguno de los dos solía hacer esta observación entre las 4:30 y las 6 en las tardes de invierno y finales de otoño; hacía parte de su vida conyugal. Carecía de respuesta fija, y lady Anne no adelantó ninguna.

Don Tarquinio se encontraba tendido sobre la alfombra persa, calentándose a la lumbre del hogar con majestuosa indiferencia por el posible mal humor de lady Anne. Su pedigrí era tan intachablemente persa como la alfombra, y su pelaje entraba ya en el esplendor de un segundo invierno. El criado, que tenía inclinaciones renacentistas, lo había bautizado don Tarquinio. De ser por ellos, Egbert y lady Anne de seguro le habrían puesto Pelusa; pero no eran personas obstinadas.

Egbert se sirvió el té. Como nada indicaba que el silencio fuera a ser roto por iniciativa de lady Anne, se dispuso a realizar otro esfuerzo heroico.

-Lo que dije al almuerzo tenía intenciones puramente académicas -anunció-; pero parece que le das un sentido innecesariamente personal.

Lady Anne continuó atrincherada en el silencio. El pinzón real llenó aquel vacío con una perezosa melodía de Iphigénie en Tauride. Egbert la reconoció al punto, puesto que era la única tonada que el pinzón sabía silbar, y les había llegado con fama de silbarla. Tanto Egbert como lady Anne habrían preferido algo salido de Terrateniente de la Guardia, la ópera favorita de ambos. En cuestiones artísticas tenían gustos similares. Se inclinaban por lo honesto y explícito en el arte: una lámina, por ejemplo, que pusiera una historia delante de los ojos, con la ayuda generosa del título. Un corcel de guerra sin jinete y con los arreos en patente desorden, que entra trastabillando a un patio lleno de pálidas mujeres al borde del desmayo, y con la anotación marginal de “Malas Nuevas”, les sugería la clara lectura de algún desastre militar. No les costaba ver lo que quería comunicar y podían explicarlo a otros amigos de inteligencias más obtusas.

Persistía el silencio. Por regla general, los disgustos de lady Anne se volvían verbales y pronunciadamente desbocados tras cinco minutos de mutismo introductorio. Egbert tomó la jarra de leche y vertió parte de su contenido en el platillo de don Tarquinio. Como el platillo estaba lleno hasta el borde, el resultado fue un feo derrame. Don Tarquinio lo miró con sorprendido interés, que se desvaneció en una esmerada indiferencia cuando Egbert lo llamó a que lamiera algo del líquido rebosado. Don Tarquinio estaba dispuesto a desempeñar muchos papeles en la vida, pero el de aspiradora de alfombras no era uno de ellos.

-¿No crees que nos estamos comportando como un par de tontos? -dijo él de buen humor.

Si lady Anne pensaba igual, no lo expresó.

-Supongo que yo en parte he tenido la culpa -prosiguió Egbert, mientras se le iba evaporando el buen humor-. Mira, después de todo soy humano. Pareces olvidar que soy un ser humano.

Insistía en ello como si corrieran rumores infundados de que tuviese contextura de sátiro, con prolongaciones cabrunas donde la parte humana terminaba.

El pinzón volvió a entonar la melodía de Iphigénie en Tauride. Egbert se iba sintiendo deprimido. Lady Anne no bebía su té. Tal vez se sentía indispuesta. Pero cuando lady Anne se sentía indispuesta no solía ser reservada al respecto. “Nadie sabe lo que me hace sufrir la mala digestión” era una de sus afirmaciones favoritas. Ahora bien, esta ignorancia sólo podía deberse a oídos defectuosos: la información disponible sobre el tema habría suministrado material suficiente para una monografía.

Era evidente que lady Anne no se sentía indispuesta.

Egbert empezaba a creer que recibía un trato irracional; y, naturalmente, comenzó a hacer concesiones.

-Tal vez -observó, centrándose en la alfombra hasta donde se dignó permitirle don Tarquinio- toda la culpa ha sido mía. Estoy dispuesto a emprender una vida mejor, si con eso las cosas recuperan las buenas perspectivas.

Se preguntó vagamente cómo podría lograrlo. Ya entrado en años, las tentaciones le llegaban de modo vacilante y sin mucha insistencia, como un recadero de la carnicería que pide un aguinaldo en febrero con la débil excusa de que olvidaron dárselo en diciembre. No tenía más planes de sucumbir a ellas que de comprar las boas de piel y los cubiertos de pescado que algunas damas se ven forzadas a ofrecer con pérdida, mediante el expediente de las columnas de avisos, durante el año entero. Con todo, había algo impresionante en aquella espontánea renuncia a posibles monstruosidades soterradas.

Lady Anne no dio señas de estar impresionada.

Egbert la miró con inquietud a través de los espejuelos. Llevar la peor parte en una discusión con ella no era nada nuevo. Llevar la peor parte en un monólogo era una humillante novedad.

-Voy a cambiarme para la cena -anunció, con voz a la que pretendió dar una sombra de dureza.

En la puerta, un ataque postrero de debilidad lo impulsó a hacer un nuevo intento.

-¿No estamos siendo muy absurdos?

“¡Qué idiota!” fue el comentario mental de don Tarquinio cuando la puerta se cerró tras la retirada de Egbert; y luego alzó en el aire las aterciopeladas zarpas delanteras y saltó ágilmente a una estantería que estaba justo bajo la jaula del pinzón. Por vez primera parecía notar la existencia del pájaro, pero en realidad llevaba a efecto un viejo plan de ataque, madurado hasta la precisión. El ave, que se había creído una especie de déspota, se comprimió de súbito a un tercio de su porte normal, y echó a batir las alas desesperadamente y a emitir chirridos estridentes. Aunque había costado veintisiete chelines sin la jaula, lady Anne no dio señal de intervenir.

Hacía dos horas que estaba muerta.

FIN


“The Reticence of Lady Anne”,
Reginald in Russia and Other Sketches, 1910

¿Las prohibiciones de teléfonos móviles en las escuelas ayudan a los estudiantes a rendir mejor?

 


Wharton School, Knowledge at Wharton. “Do School Cell Phone Bans Help Students Do Better?” Knowledge at Wharton, Universidad de Pensilvania, publicado en línea. https://knowledge.wharton.upenn.edu/article/do-school-cell-phone-bans-help-students-do-better/

Basado en más de 20 000 encuestas de educadores recopiladas a través del proyecto Phones in Focus, los datos iniciales muestran que las políticas más estrictas de prohibición de teléfonos en los centros educativos se asocian con menos distracciones y una mayor satisfacción docente, ya que los profesores reportan menos interrupciones a la hora de enseñar y una reducción de la atención del alumnado hacia sus dispositivos en momentos académicos.

Los encuestados, compuestos mayoritariamente por docentes de educación primaria y secundaria, señalan que las prohibiciones totales durante el horario escolar ayudan a disminuir las distracciones y a indirectamente favorecer un clima más centrado en el aprendizaje. Duckworth explica que cuando los teléfonos están completamente fuera del aula y no disponibles, los estudiantes tienden a interactuar más entre sí y a concentrarse en el trabajo escolar, lo cual mejora el ambiente general de la clase y la percepción de efectividad pedagógica.

No obstante, el artículo también matiza que los resultados son aún preliminares: los investigadores planean correlacionar las respuestas de la encuesta con medidas objetivas de rendimiento educativo, como calificaciones, asistencia, puntuaciones en pruebas estandarizadas y compromiso estudiantil a lo largo del año escolar, antes de hacer recomendaciones definitivas. La ambición del proyecto Phones in Focus es poder ofrecer orientaciones basadas en datos para que los distritos escolares ajusten sus políticas de uso de teléfonos de manera informada para el curso 2025-2026.

En el contexto global, y aunque no forma parte del artículo de Wharton, otros estudios aportan una visión más matizada: investigaciones en Europa han encontrado beneficios modestos de las prohibiciones completas de teléfonos móviles sobre el rendimiento académico, especialmente entre estudiantes con bajo rendimiento, mientras que otros trabajos sugieren que las prohibiciones por sí solas no bastan para mejorar resultados si no se integran en estrategias educativas amplias.

El uso de ChatGPT no garantiza una comprensión profunda del aprendizaje

 


Una investigación académica publicada en PNAS Nexus que pone de manifiesto los efectos del uso de modelos de lenguaje como ChatGPT en los procesos de aprendizaje.

Según el estudio, que involucró a más de 10 000 participantes en una serie de experimentos, las personas que utilizaron resúmenes generados por IA para estudiar temas específicos desarrollaron una comprensión superficial de los contenidos, produjeron menos hechos concretos y tendieron a replicar información similar a la de otros usuarios que también dependieron de herramientas automatizadas. Por contraste, quienes recurrieron a búsquedas tradicionales en la web tuvieron que interactuar más activamente con fuentes diversas, lo que favoreció una comprensión más profunda y duradera del material.

Los investigadores destacaron que los modelos de lenguaje grande (LLM) como ChatGPT son eficaces para generar respuestas fluidas rápidamente, pero este beneficio puede resultar contraproducente para el aprendizaje real si reemplaza por completo el esfuerzo que requiere recopilar y sintetizar información por cuenta propia. En los experimentos, algunos grupos de participantes vieron exactamente los mismos hechos presentados de distinto modo: un grupo a través de un único resumen de IA y otro mediante enlaces a múltiples artículos web. Los resultados mostraron que quienes usaron IA dedicaron menos tiempo a explorar las fuentes originales, se implicaron menos en el proceso y escribieron consejos para otros con menos datos y menor variedad de contenidos.

El artículo también resalta cómo una investigación complementaria con 1 500 nuevos participantes evaluó la calidad de los consejos derivados del aprendizaje con IA frente al aprendizaje tradicional: los consejos basados en IA fueron considerados menos informativos y de menor confianza, y las personas manifestaron menor disposición a seguirlos. Esto sugiere que el uso excesivo de resúmenes automatizados no solo afecta la comprensión individual, sino también la percepción de utilidad y veracidad del contenido generado por IA

Otro punto importante es la advertencia de los autores de que esta dinámica puede conducir a una “deshabilitación” de habilidades cognitivas básicas, especialmente entre estudiantes jóvenes que pueden depender cada vez más de accesos rápidos a información generada por IA. Si bien los investigadores no rechazan el uso de LLM como herramientas educativas, subrayan con fuerza que deben utilizarse como complemento y no sustituto del esfuerzo intelectual activo. Según ellos, la verdadera comprensión se construye mediante la interacción directa con múltiples fuentes, la reflexión crítica y la síntesis propia de información, algo que los resúmenes automatizados no pueden reemplazar.

Finalmente, el artículo vincula estas conclusiones con preocupaciones más amplias sobre la confianza en herramientas de IA: investigaciones previas han encontrado que chatbots populares a veces malinterpretan o distorsionan contenidos periodísticos, lo que refuerza la necesidad de que los usuarios mantengan un enfoque crítico y verifiquen activamente las respuestas que reciben