Este enfoque colaborativo entre bibliotecas, universidades y empresas de tecnología también está siendo respaldado financieramente por grandes actores como Microsoft y OpenAI, que han financiado proyectos de digitalización y preparación de archivos para uso en IA. La Biblioteca Pública de Boston, por ejemplo, ha puesto énfasis en que cualquier material digitalizado en el marco de estas colaboraciones debe permanecer accesible al público, contribuyendo así a la misión tradicional de las bibliotecas de servir a sus comunidades. A pesar de las ventajas, los especialistas advierten sobre posibles desafíos, como la presencia de contenido desactualizado o incluso dañino en textos antiguos, que exige decisiones informadas sobre cómo utilizar estos datos de manera responsable para entrenar sistemas de inteligencia artificial sin reproducir prejuicios históricos o errores científicos. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario