El artículo concluye que la mejor estrategia no consiste en desaparecer de Internet, sino en gestionar activamente la reputación digital. Se recomienda revisar periódicamente qué información aparece al buscar el propio nombre, eliminar contenidos claramente perjudiciales cuando sea posible, reforzar la privacidad de las cuentas y generar una presencia profesional positiva mediante páginas personales, perfiles actualizados o publicaciones relacionadas con la actividad laboral. En la era de la inteligencia artificial, la reputación digital deja de ser un aspecto secundario para convertirse en un elemento cada vez más determinante en el acceso y la permanencia en el mercado laboral. |
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